miércoles, 20 de abril de 2011

Unbearable beauty

Esta noche se juega en Mestalla la final de la Copa del Rey del año 2011, F.C. Barcelona-Real Madrid. Es el segundo de los cuatro encuentros que estos equipos disputarán en menos de tres semanas (Liga-Copa-Ida Semifinal Champions-Vuelta Semifinal Champions). El primero de estos partidos se celebró el pasado sábado en el Bernabéu, con empate a uno, lo que permite al Barcelona continuar con su renta de 8 puntos en la liga, y el goalaverage particular, a falta de 6 jornadas para finalizar la Liga. En este partido, en el que el Real Madrid estaba obligado a ganar para seguir el pulso de la Liga con el Barça, Mourinho alineó al defensa central Pepe de mediocentro, desplazando a Ozil de la titularidad. El porcentaje de posesión del Barcelona al final de partido fue del 70% y sólo un penalty no pitado a Villa en la primera parte y un riguroso penalty señalado en contra del Barça en el minuto 83 separaron al Barcelona de la victoria.

Pero esto no son más que datos. Lo que quiero traer a este blog en este momento (ya sabéis la propuesta histórica de esta web) es lo que pasa por el corazón y la cabeza de las dos aficiones en el mes de abril del año del señor de 2011. El día anterior al partido de liga, el entrenador del madrid, Jose Mourinho, se presentó ante los medios de comunicación en la habitual rueda de prensa en las instalaciones de Valdebebas junto al segundo entrenador (??????) Aitor Karanka. Durante las horas anteriores a esta comparecencia se había filtrado que, como en otras ocasiones, Mourinho no iba a hablar a la prensa y que sería su segundo quien lo hiciera. Quiero comentar que, salvo sanción del primer entrenador, las ruedas de prensa previas a los partidos las concede el máximo responsable del cuerpo técnico. Y más a este nivel de repercusión mediática. Mourihno, una vez más, fiel a su fama de polemista, acudió a la rueda de prensa, pero sólo para permanecer mudo junto al tibio ex-jugador del Madrid y Athletic de Bilbao. Esta nueva provocación del entrenador portugués ante los medios (que de manera habitual y continuada le ríen las gracias, mostrando un miedo generalizado a criticar alguno de sus evidentes despropósitos tácticos y deontológicos) fue respondida por la mayoría de los medios de Madrid (no todos, por supuesto) con un plante. Pero esto era sólo la primera parte del show del portugués, sin duda más creativo en su "gestión" del entorno que en su propuesta futbolística. Una vez finalizado el partido, Mourinho comparece en rueda de prensa, esta vez sí, y ante las preguntas de los periodistas que el día de antes habían hecho el plante, les responde que él sólo habla con los directores de esos medios, ya que ellos no habían querido hablar con su segundo. Provocador y víctima. Todo en uno.

¿Cuál pensáis que fue la respuesta de los dos periódicos deportivos de Madrid-España, por cierto, destinatarios de las dos primeras flechas de Mourinho?. Ninguna. Mourihno les chulea, podría ser la portada del día siguiente. Pero no, esa palabra la reservan para los jugadores del Barcelona (y campeones del mundo con España) a los que en una campaña publicitaria para una aseguradora sanitaria se les ve con las palmas de las manos abiertas con la palabra UNITS escrita. Una campaña que se realizó antes del 5-0 del Camp Nou y que ilustra un mensaje de unidad, equipo y excelencia en el trabajo. En resumen: Los valores por los que este Barça de Pep Guardiola está siendo reconocido en todo el mundo. INSOPORTABLE BELLEZA.

Hasta el legendario jugador del Real Madrid y presidente de honor, Alfredo Di Stefano (que hubiese sido jugador del Barcelona si la burocracia franquista no hubiera respondido con otra cacicada a lo que suponía un Barça invencible con la llegada del argentino) decía lo siguiente en Marca sobre el partido de Liga: "La superioridad de los culés fue manifiesta y exteriorizada al planeta entero que vio el partido. Ellos tienen algo que el Real Madrid no tiene";"El equipo blanco jugó acorralado ante un rival que dominó el medio campo durante todo el partido. El Barcelona hace fútbol y baile, el Real Madrid iba y venía constantemente";"El planteamiento de intentar jugar a la contra se vio claramente que no es el más adecuado... El Real Madrid no da a su afición la felicidad que merece... fue más corazón que orden, se quedó en un quiero y no puedo".

Y ¿qué piensa el aficionado madridista de todo ésto?. Básicamente que Di Stefano chochea, que Mourinho tiene razón en todo (el tenista Nadal y el piloto Fernando Alonso dixit) y que el Madrid va a ganarlo todo. Salvo las excepciones de la "Saeta Rubia" y de algún amigo mío madridista y futbolero, el madridismo confía en las tretas del portugués (cesped alto y sin regar, defensa por acumulación, "quehío" sin fin) para acabar con la INSOPORTABLE BELLEZA.

Y ¿yo que pienso?. El otro día me asaltó un pensamiento de una naturaleza ajena. Me era imposible reconocerlo como propio, como el calzoncillo del vecino de arriba que cae en nuestro tendedero. Pensé, y era enorme y pesado como una convicción, que este equipo del Barça es de una talla superior a mi talla como culé. Soy un barcelonista confeccionado de desconfianza, seny discreto, rauxa intimista, tendencia al pesimismo y filosofía romántica. Mucho de ésto tenemos los culés que ya teníamos uso de razón cuando Cruyff se sentó en el banquillo del Barça y empezó a cambiar nuestra historia y también la del fútbol. Supongo que las nuevas generaciones de barcelonistas serán de otra manera y serán más felices. Espero que esta noche el Barça gane y que también elimine al madrid de la Champions. Fútbol tiene para eso y para más. Confío que sea el Barça de las nuevas generaciones. Riego la flor para que mantenga su INSOPORTABLE BELLEZA tres noches más. Gracias BARÇA por lo que nos habéis regalado hasta la fecha. Buenas noches, y buena suerte.

viernes, 25 de marzo de 2011

Sobre rugby y señorío

El pasado sábado, sobre la hierba de Lansdowne Road, en Dublín, el capitán del equipo de la República de Irlanda de rugby, Brian O'Driscoll, consiguió su vigésimo quinto ensayo en el torneo de las Seis Naciones, superando la marca que desde 1933 ostentaba el escocés Ian Smith. El center irlandés rompía un record de 78 años en la competición más prestigiosa de un deporte que representa la quintaesencia del juego en equipo. Además, lo hacía frente al enemigo inglés, al que privaban de su quinta victoria en el torneo (el Grand Slam) y frente a su afición, rendida al carisma de este muchacho de Clontarf, leyenda en un país que es sinónimo de leyenda; un pueblo obligado a sobrevivir a los infortunios de la historia aplicando el remedio crisopéyico de convertir la verdad en mito.

Pero no traigo esta noticia a este blog por ser otro récord que se rompe, sino por dos momentos, casi etéreos, infinitesimales, que se producen antes y después de que O'Driscoll posara el balón oval tras la línea de ensayo. El primero de estos instantes tiene lugar unos minutos antes del try: O'Driscoll atraviesa la defensa inglesa y consigue un ensayo, que no ofrece duda de su legalidad a ninguno de los presentes ni a los millones que lo siguen desde sus casas. A nadie, excepto al árbitro, que anula la jugada por considerar que el último pase se realiza hacia delante. Me imagino esta misma situación en un escenario futbolístico: una jugada anulada que supone ponerse en ventaja, casi definitiva, ante el máximo rival, y que además significa que un jugador franquicia no consiga batir un récord histórico. Lo mínimo a lo que se asistiría es a un zarandeo físico y dialéctico al trencilla y a sus auxiliares, algún que otra agresión soterrada entre jugadores y a una estampa prebélica en las gradas. La reacción de O'Driscoll se limitó a preguntar educadamente al árbitro neozelandés que había ocurrido y digerir sus respuesta como el católico traga la ostia consagrada: bajando la cabeza y volviendo a su posición con una estudiada pose, a medio camino entre la solemnidad y la sumisión.

El segundo de los instantes se produce tras el histórico ensayo del capitán irish. Los compañeros lo felicitan sobre el césped mientras esboza una tímida sonrisa. Nada de golpes en el pecho vociferando a los cuatro vientos lo bueno que soy y lo que me lo merezco (Michel dixit, Mundial de Italia 1990); nada de histeria colectiva tipo "esto-es-lo-mas-grande-nunca-visto-aquí-y-ahora-se-acaba-el-mundo-tal-y-como-lo-conocíamos"; nada de histrionismo futbolístico; solo el rostro de un jugador de rugby, manchado de barro, con la expresión del que acaba de recibir las felicitaciones de los amigos por lo buena que le ha salido la paella.

Pensaba, mientras disfrutaba la clase magistral de O'Driscoll, del tan cacareado señorío del Real Madrid Club de Fútbol. Por mis colores y mi ideología (si estas dos condiciones pueden separarse) la palabra señorío nunca me ha sonado bien: a) por entender que pertenecía de manera intransferible al acervo lingüístico merengue y, b), porque, etimológicamente, procede de señor, que es aquel que es dueño de algo, lo que siempre me ha hecho sospechar que esta palabra era otra manipulación de la realidad para hacer quedar bien a los que "parten el bacalao".

Afinidades y desencuentros aparte, mi propio diccionario acepta las definiciones del término "señorío" que se identifican con el fair play y que están hechas del mismo material sobre el que O'Driscoll y los suyos han edificado su deporte. Si hay alguna persona que haya representado esos valores positivos del "señorío madridista" de la manera más auténtica e inconfundible es, sin duda, Vicente Del Bosque. Aunque, curiosamente, en los últimos tiempos, los hagiógrafos merengues han bajado de los altares al seleccionador que ha hecho campeona del mundo a la selección de España, país cuya bandera vienen paseando, desde tiempo inmemorial, las huestes blancas que campean por la galaxia (perdonen la hipérbole, pero los hagiógrafos escribimos así). Extraordinaria incongruencia la de que un hombre criado en el Real Madrid, jugador y entrenador exitoso en esa casa, haya perdido los favores del madridismo. Ni es extraordinaria, ni es incongruencia. Sencillamente la palabra señorío ha sufrido una interesada y necesaria revisión en la última edición del diccionario de la RAE madridista. Escuchemos al Ser Superior, al sucesor de Bernabeu en la tierra, al presidente Florentino Pérez en una intervención frente a los socios, la pasada semana: "El señorío es reconocer los méritos y victorias del adversario, pero también es señorío lo que hace nuestro entrenador, que es reconocer lo que cree que es injusto, para luego denunciar esas acciones irregulares". Su entrenador es el setubalense Jose Mourinho, que desde su llegada a Madrid no ha parado un minuto de verter todas sus malas artes de chisgarabís contra el FC Barcelona, tejiendo una trama de teorías conspiratorias aplaudidas por los medios de Madrid (que, a fecha de hoy en este país, vienen a ser la práctica totalidad de los medios de cobertura nacional).

El entrenador de Florentino durante un exitoso (y único) periodo de tiempo fue Vicente Del Bosque. Del Bosque no dedicaba su tiempo a elaborar teorías conspiratorias, a autoproclamarse un ser especial, a puentear a sus superiores, a criticar públicamente a su club y a sus jugadores. No, Del Bosque era (y es) un hombre que lleva a sus equipos a cumplir sus objetivos con gravedad y mesura. Esto es para la Real Academia de la Lengua Española el verdadero significado de la palabra "señorío". Por todo eso, y quizás algo más, el cuerpo le pidió a Florentino emitir este mensaje horas después de que Del Bosque volviera a hacer al Madrid campeón de Liga, hace de esto ya 8 años: "Del Bosque no es entrenador adecuado para el futuro".

Sin duda, Florentino sabía de lo que hablaba. Don Vicente no sería el entrenador adecuado para ese futuro, presente hoy, donde el madridismo aplaude a su caudillo portugués como espejo de sus más bajos instintos. El brillo del Barcelona es insoportable. Hay que acabar como sea con esta época de oprobio. Hay que sacar los tanques a la calle. Hay que justificar lo injustificable. Hay que rendir obediencia ciega a Mourinho. Hay que cambiar el significado de las palabras.

El defensa del Real Madrid y de la Selección Española, Sergio Ramos, ha reconocido que le da envidia que, en los estadios españoles, se aplauda a los jugadores campeones del mundo del Barça y no a los del Madrid. Alguien debería explicarle a Sergio Ramos que en el presente de su club no cabe otra cosa que ganarle al Barcelona. No hay sitio para poesía, fair play, admiración, O'Driscoll, respeto, filosofía, Del Bosque o Iniesta. Solo queda ganar. Si el Real Madrid gana, se recuperará el orden del universo y el fin justificará los medios. Si el Real Madrid no gana, puede ser que la palabra "señorío" vuelva a caber en el zurrón del madridismo. Un señorío, patrimonio de aquellos pocos madridistas que aún lo siguen conservando intacto: mi reconocimiento a los miembros del club que promovieron las muestras de apoyo hacia Abidal en el Santiago Bernabeu durante el partido de vuelta de octavos de final de la Champions League frente al Olympique de Lyon. Eso debe ser el fútbol.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Anatomía de un instante

En las semanas que han transcurrido desde la última entrada, el mundo del fútbol de élite ha generado abundante carnaza para mi mandíbula ávida de cebo. Sin embargo, y como ya anticipaba fechas atrás, mi disposición al juego directo y efectivo suele ser nula y al simple hecho de sentarme a transcribir mis pensamientos le preceden por costumbre una retahíla de prolegómenos (estructuración del mensaje, selección del estilo, análisis de la temática, investigación documental, etc..) que de haberle ocurrido a Lope de Vega hubiera reducido su prolífica obra literaria a medio soneto (el mandado por Violante).

Perdidos entre mis conexiones neuronales han quedado varias entradas de blog que habrían ilustrado eficazmente estas semanas de silencio. Me estoy acordando del análisis sobre la posición de Busquets como central en el partido de Mestalla en una asimétrica interpretación de una defensa de cuatro que se convierte en la salida del balón en tres centrales y dos volantes laterales, o de la desoladora postura de Pellegrini como entrenador de fútbol asumiendo tirar el partido del Bernabéu días después de que Mourinho, y la prensa que le torpedeó su etapa en el Madrid, se mofaran públicamente de él y del club que le paga ahora (de eso sí hablaré otro día), o de la repetida deshonra histórica de Wenger renunciando, cada vez que se enfrenta al Barcelona, a un estilo que lleva 15 años pregonando en el Arsenal (esto también merece parar a contemplarse).

Sin embargo, y en aras de desatracar este buque bloggero del fangoso puerto de mi voluntad, voy a intentar tratar de la manera más inmediata asuntos inmediatos con reflexiones inmediatas.

En estos momentos estoy leyendo el libro de Javier Cercas "Anatomía de un instante" donde narra lo sucedido en el golpe de estado del 23 de febrero de 1981 en España. Además de estar disfrutando de un extraordinario texto literario, el libro me está permitiendo poner en su sitio algunas informaciones que de manera desordenada utilizaba en mis conversaciones sociales para explicar lo que para mí era la realidad del golpe de estado del 23F y la sobrevalorada transición española. De lo que llevo de la lectura de "Anatomía de un instante" he extraído una sensación que quiero sea uno de los "principios activos" de este blog: los pensamientos, palabras u obras que configuran el día a día de los hechos se acaban convirtiendo en residuos profilácticamente manipulados para ser empleados como material de la construcción de una HISTORIA que sólo responde al propósito del que paga por escribirla y que son siempre los mismos. En esta España, Grande y Libre , siempre son los mismos, y en la España del fútbol, tan Grande y tan Libre como la que la contiene, también.

Se preguntaba un internauta argentino hace unos días qué idea de la historia del fútbol, y en concreto de la relevancia de Leo Messi, se podrían hacer la futuras generaciones si acudieran a la hemeroteca a revisar los dos periódicos deportivos actuales de más tirada en España (el marca y el as). Supongo que la misma que si escucharan o vieran el resto de las radios y televisiones con mayor audiencia en este país y con domicilio en Madrid: el Barcelona y su estrella juegan muy bonito pero esto es una moda pasajera sustentada en los resultados por las ayudas arbitrales, el beneplácito de las instituciones deportivas españolas y la permisividad de los rivales. Cualquier espacio deportivo que se pueda escuchar en una emisora nacional (Cope, Ser, RNE, Punto Radio, Onda Cero, Intereconomía, es-radio, etc...) o en una televisión (TVE, Antena 3, Cuatro, Telecinco, La Sexta, Marca TV, Intereconomía, Veo TV) presenta una realidad interpretada por un periodista de Madrid que se dirige a una audiencia sin cuestionarse la premisa básica del periodismo patrio: lo "natural", "lo español" es ser del Real Madrid, o como variante folclórica, del Atlético de Madrid.

Hace unos días, un periodista de la COPE, filtraba que el Real Madrid iba a exigir a las autoridades deportivas que se endurecieran los controles antidoping en el fútbol ya que el Barcelona podría deber su éxito a sustancia dopantes. Todas las acusaciones infundadas hacia el Barça y el torpedeo de la (bautizada por el anterior presidente Joan Laporta) "caverna mediática madrileña" parecían haber alcanzado un camino de no retorno. A las pocas horas, el periodista se disculpa remarcando que se trata de una información "que me llega desde el Real Madrid" y admite: "Quizás he pecado de pardillo. A mí me hacen llegar una información y yo la transmito. Si tengo que pedir perdón y ponerme de rodillas lo hago".

A todo esto, el Barça a 5 puntos del Real Madrid tras empatar con el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, donde un árbitro le birló un gol legal y un penalty de libro. Algunos periodistas de Madrid (lo que viene a ser España en términos de medios) utilizan estos incuestionables fallos arbitrales para seguir con su ejercicio de admiración ininterrumpida al nuevo caudillo madridista Mourinho al que arrogan el mérito de haber provocado el error del trencilla por sus críticas en jornadas anteriores (¿hay algo que salga por la boca de este hombre que no sea criticar?).

El Barça acaba de informar que el defensa Eric Abidal, que estaba realizando una temporada excepcional tanto de central como de lateral izquierdo, va a ser operado de un tumor en el hígado.


miércoles, 16 de febrero de 2011

Confesiones

Han pasado casi tres meses desde la creación de este blog y por fin me decido a escribirme. Digo escribirme porque este "Sobre el fútbol y la vida" pretende recolectar mis reflexiones sobre fútbol, enfundadas en la camiseta todavía sudada del momento (todavía no histórico).

Durante el mundial de Francia de 1998 me dediqué a anotar en una libreta mis impresiones de los partidos. Pasados los años, la lectura de esos "pensamientos automáticos" sobre el fútbol que estaba vi-viendo me proporciona una oportunidad única de comprobar la evolución de mi visión del fútbol y de despojar a mis recuerdos de las manipulaciones del tiempo. De algo así quiero que me valga lo escrito en este blog, en el que me gustaría mantener una cierta constancia (se me antoja de difícil cumplimiento).

El momento actual del fútbol (y de mi vida) me resulta apasionante. El Barça de Guardiola ha mostrado durante la primera mitad de la temporada 2010-2011 un nivel de juego superior al realizado durante la temporada 2008-2009 en la que consiguió Liga, Copa y Champions. La contundencia ofensiva, el dominio del juego combinativo y la belleza de su fútbol están llevando al Barça a ser considerado (por propios y extraños) el "mejor equipo de la historia". La filosofía de fútbol del F.C. Barcelona que comenzó a modelarse a imagen del Ajax campeón en los años 70 se ha materializado en un equipo que ofrece un fútbol como nunca se ha visto y cuya ejecución sobre el terreno de juego está condiciona a una complejidad de factores técnicos, tácticos, físicos y psicológicos tal, que su mantenimiento en el tiempo se me antoja muy difícil. Hoy hemos podido ver en el Emirates Stadium de Londres la cara b de un modelo de fútbol que exige jugar a un máximo de intensidad física-mental, donde la especulación pasa factura y no cabe guardar la ropa.

Ficha técnica

Arsenal FC: Szczesny; Eboué, Koscielny, Djorou, Clichy; Song (Arshavin, 68’), Wilshere; Walcott (Bendtner, 76’), Cesc, Nasri y Van Persie.

FC Barcelona: Víctor Valdés; Dani Alves, Piqué, Abidal, Maxwell; Sergio Busquets, Xavi, Iniesta (Adriano, 89’); Pedro, Messi y Villa (Keita, 68’).

Arbitro: Nicola Rizzoli (Italia). Mostró tarjetas amarillas a Song, Nasri y Van Persie por parte ‘gunner’ y a Iniesta y Piqué en el Barca.

Goles: 0-1 (26’) Servicio de Piqué a Messi y éste conecta con Villa, quien gana la partida a Koscielny y bate a Szczesny. 1-1 (78’). Pase de Clichy a Van Persie, quien se interna y sorprende a Valdés por su palo. 2-1 (83’) Contraataque de Nasri, quien recorta y asiste a Arshavin para que éste bata a Valdés.

Incidencias: 60.000 espectadores en el Emirates Stadium.

El Barcelona ha perdido 2 a 1 frente al Arsenal en el partido de ida de la eliminatoria de octavos de final de la Champions, tras ir venciendo 0-1 y con la sensación de partido idónea para haber conseguido sentenciar el pase a cuartos. El pasado fin de semana, tras los viajes de los internacionales a distintos partidos amistosos durante la semana, el Barça empató en el campo del Sporting de Gijón tras 16 victorias consecutivas en Liga. Lo que suponía era producto del cansancio por los temidos viajes con las selecciones y de la cómoda distancia con el Real Madrid (7 puntos antes del partido, 5 tras la jornada) pienso, a la vista del partido de hoy, que se debe más a una situación de cansancio físico relacionada con el tipo de microciclo que atraviesa el equipo dentro de su preparación.

Ha resultado evidente la falta de frescura de Xavi y de Iniesta, junto a un Messi sorprendentemente poco acertado en aquellas jugadas donde nunca falla. Ante una defensa adelantada del Arsenal se ha abusado de pases horizontales y de una mal entendida circulación "proteccionista" del balón. No he entendido tampoco la posición de Busquets (extraño en un jugador con unos conocimientos tácticos fuera de lo normal) que ha desatendido el carril central del ataque del Arsenal y ha elegido mal las posiciones de seguridad desde donde ayudar a las coberturas, lo que ha originado demasiadas situaciones de contragolpe del equipo inglés.

La vuelta de esta eliminatoria es en tres semanas, tiempo más que suficiente para reencontrarse con el tono físico adecuado y remontar la eliminatoria ante un rival que permite muchas jugadas de gol. Sin embargo, el equipo ha mostrado hoy la grieta anímica por la que podrían escaparse los títulos y la exaltación definitiva de este modelo. ¿Qué dirá Mourinho mañana?. Pero de "eso otro" ya hablaremos otro día.