En las semanas que han transcurrido desde la última entrada, el mundo del fútbol de élite ha generado abundante carnaza para mi mandíbula ávida de cebo. Sin embargo, y como ya anticipaba fechas atrás, mi disposición al juego directo y efectivo suele ser nula y al simple hecho de sentarme a transcribir mis pensamientos le preceden por costumbre una retahíla de prolegómenos (estructuración del mensaje, selección del estilo, análisis de la temática, investigación documental, etc..) que de haberle ocurrido a Lope de Vega hubiera reducido su prolífica obra literaria a medio soneto (el mandado por Violante).
Perdidos entre mis conexiones neuronales han quedado varias entradas de blog que habrían ilustrado eficazmente estas semanas de silencio. Me estoy acordando del análisis sobre la posición de Busquets como central en el partido de Mestalla en una asimétrica interpretación de una defensa de cuatro que se convierte en la salida del balón en tres centrales y dos volantes laterales, o de la desoladora postura de Pellegrini como entrenador de fútbol asumiendo tirar el partido del Bernabéu días después de que Mourinho, y la prensa que le torpedeó su etapa en el Madrid, se mofaran públicamente de él y del club que le paga ahora (de eso sí hablaré otro día), o de la repetida deshonra histórica de Wenger renunciando, cada vez que se enfrenta al Barcelona, a un estilo que lleva 15 años pregonando en el Arsenal (esto también merece parar a contemplarse).
Sin embargo, y en aras de desatracar este buque bloggero del fangoso puerto de mi voluntad, voy a intentar tratar de la manera más inmediata asuntos inmediatos con reflexiones inmediatas.
En estos momentos estoy leyendo el libro de Javier Cercas "Anatomía de un instante" donde narra lo sucedido en el golpe de estado del 23 de febrero de 1981 en España. Además de estar disfrutando de un extraordinario texto literario, el libro me está permitiendo poner en su sitio algunas informaciones que de manera desordenada utilizaba en mis conversaciones sociales para explicar lo que para mí era la realidad del golpe de estado del 23F y la sobrevalorada transición española. De lo que llevo de la lectura de "Anatomía de un instante" he extraído una sensación que quiero sea uno de los "principios activos" de este blog: los pensamientos, palabras u obras que configuran el día a día de los hechos se acaban convirtiendo en residuos profilácticamente manipulados para ser empleados como material de la construcción de una HISTORIA que sólo responde al propósito del que paga por escribirla y que son siempre los mismos. En esta España, Grande y Libre , siempre son los mismos, y en la España del fútbol, tan Grande y tan Libre como la que la contiene, también.
Se preguntaba un internauta argentino hace unos días qué idea de la historia del fútbol, y en concreto de la relevancia de Leo Messi, se podrían hacer la futuras generaciones si acudieran a la hemeroteca a revisar los dos periódicos deportivos actuales de más tirada en España (el marca y el as). Supongo que la misma que si escucharan o vieran el resto de las radios y televisiones con mayor audiencia en este país y con domicilio en Madrid: el Barcelona y su estrella juegan muy bonito pero esto es una moda pasajera sustentada en los resultados por las ayudas arbitrales, el beneplácito de las instituciones deportivas españolas y la permisividad de los rivales. Cualquier espacio deportivo que se pueda escuchar en una emisora nacional (Cope, Ser, RNE, Punto Radio, Onda Cero, Intereconomía, es-radio, etc...) o en una televisión (TVE, Antena 3, Cuatro, Telecinco, La Sexta, Marca TV, Intereconomía, Veo TV) presenta una realidad interpretada por un periodista de Madrid que se dirige a una audiencia sin cuestionarse la premisa básica del periodismo patrio: lo "natural", "lo español" es ser del Real Madrid, o como variante folclórica, del Atlético de Madrid.
Hace unos días, un periodista de la COPE, filtraba que el Real Madrid iba a exigir a las autoridades deportivas que se endurecieran los controles antidoping en el fútbol ya que el Barcelona podría deber su éxito a sustancia dopantes. Todas las acusaciones infundadas hacia el Barça y el torpedeo de la (bautizada por el anterior presidente Joan Laporta) "caverna mediática madrileña" parecían haber alcanzado un camino de no retorno. A las pocas horas, el periodista se disculpa remarcando que se trata de una información "que me llega desde el Real Madrid" y admite: "Quizás he pecado de pardillo. A mí me hacen llegar una información y yo la transmito. Si tengo que pedir perdón y ponerme de rodillas lo hago".
A todo esto, el Barça a 5 puntos del Real Madrid tras empatar con el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, donde un árbitro le birló un gol legal y un penalty de libro. Algunos periodistas de Madrid (lo que viene a ser España en términos de medios) utilizan estos incuestionables fallos arbitrales para seguir con su ejercicio de admiración ininterrumpida al nuevo caudillo madridista Mourinho al que arrogan el mérito de haber provocado el error del trencilla por sus críticas en jornadas anteriores (¿hay algo que salga por la boca de este hombre que no sea criticar?).
El Barça acaba de informar que el defensa Eric Abidal, que estaba realizando una temporada excepcional tanto de central como de lateral izquierdo, va a ser operado de un tumor en el hígado.
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